Anoche volví a la época de colegio, pero no en las mismas carpetas ni en el
mismo local, sino con los mismos protagonistas. No todos nos reunimos, pero si
los suficientes como para recordar aquellos años maravillosos que nunca han de
volver, pero que al menos anoche volvieron a mi mente con cada cara, vieja
hazaña o con un simple apodo.
Cuando llegué a Pamer en segundo de secundaria conocí nueva gente sin saber
que este me marcaría la vida de tal manera como para recordarla cuatro años
después de mi graduación.
En segundo se formó la columna vertebral de mi amistad incondicional con
gente como
Luis Enrique Retuerto y
Brian Malca, dos grandes amigos en las
buenas y en las rebeliones.
Jaja, como olvidarlos muchachos si en segundo de secundaria desarrollamos
nuestra capacidad de liderazgo, pero negativo. Siempre dispuestos a levantarnos
por lo que creíamos justo y hoy años después no es ni justo ni injusto, sino es
simplemente parte del pasado.
Cuando esperábamos tan entusiastas las olimpiadas y en nuestras mentes solo
cabía la posibilidad de ganar.
Si ganábamos celebrábamos y si perdíamos no solo lo lamentábamos y
llorábamos, sino también contábamos los días para la revancha del siguiente
año.
Justamente fue en las olimpiadas que sentencié al amigo
Brian al banco de suplentes. Es conocido que en algún momento de mi
adolescencia hice las de arquero dispuesto a volar aparatosamente para que
ninguna pelota se convirtiera en gol.
Entrenábamos siempre a la hora de recreo en la cancha del local en la que no
existía el lateral.
Hacíamos triangular con todos los grados y recuerdo que más de una vez le
ganamos hasta a los de grados mayores.
Imposible olvidarme que fui el precursor de la gastritis de
Eduardo Robles, porque le picaba
el almuerzo casi todos los días.
Algo parecido pasó con
Diego Tordoya,
que se escondía de mí para comer los deliciosos potajes de su abuela, conocida
por la promo como "La abuelita".
Cuando me jactaba de haber sido el primero en la promo que debutó
profesionalmente en las canchas de los tabúes y el sexo - tal vez sea
indiscreto escribiendo esto pero los consideré apto-
Todo eso fue en el año 2005, un año inolvidable y que cada vez que lo
recuerdo me vienen las ganas de hunmedecer las mejillas con lágrimas de
felicidad.
En el año 2006 me cambié de colegio debido a una matrícula condicional el
año anterior. La razón: Mala conducta. Era una joyita de aquellas. El castigo a
las rebeliones y mala crianzas fue un año lejos de mis amigos, en un colegio de
Monterrico del que también guardo buenos recuerdos, pero que son parte de otra
historia.
Por el 2007, volví para cuarto de secundaria. Justamente ese fue el año del
inicio de la expansión del alumnado. De un salón, ese año se crearon dos
más.
Es asi que llegó gente valiosa como
Enrique
Caravedo, quien con lo demostrado en esos tiempos más lo hecho anoche se
logró graduar, pero como la persona más idiota de la promoción. Como olvidarte,
Kikin, si tu risa era más contagiosa
que la mía y eras tan malo a la hora del soccer.
Eso sumado a tu hinchaje por SportingCristal, que en más de una ocasión te
puso en aprietos ligados al bullying.
Si pues, porque a
Kike le hacíamos
un bullying sano, de amigos. Era el punto y vaya que lo sigue siendo.
Giovanni Roggeri, vecino de
Enrique, se unió también ese año. Llegaban y se iban juntos siempre hasta que
Kike se enamoró.
En cuarto de secundaria también llegó
Rolando
Vinces, proveniente del colegio de la vuelta.
Rolo se metió a la gente al bolsillo rápidamente por su habilidad
para hacer amigos y por la disposición que había en su casa todos los fines de
la noche para el
fullvaso. Grande
Rolito, siempre fuiste un buen anfitrión
y en tu casa había espacio para todos.
Bilmer Paz también llegó ese año.
Un grande en todo sentido, el amigo
Paz.
Adicto a los sanguches del
Taco Tico luego
de cada fiesta,
Bilmer cayó bien
desde un principio y al poco tiempo incluyó a su primo "Osito", cuyo
nombre nunca lo he sabido y que sin duda alguna ha sido una de las personas que
a más reuniones nuestras ha ido sin ser de la promo. Buena punta también el
"Osito".
Si comenzara a describir a cada persona que conocí ese año, tal vez no
terminaría nunca. Disculpen los ausentes.
2008, el último año, la nostalgia llegaba con más fuerza cada mañana por el
simple hecho de saber que cada día estábamos más cerca a la salida. Ese año de
tres salones nos convertimos en cinco.
Nos cambiaron de local porque Pamer compró el terreno del colegio de la
vuelta. Si, ese colegio donde
Rolando
había estudiado antes y que nos dio el honor de ser su primera promoción.
La primera promoción del
Pamer
Contisuyo no tuvo viaje de promo, pero si una fiesta que dio que
hablar.
Fue en el Casino de Miraflores y según el contrato la fiesta debía culminar
a las 3 am.
No era problema, pues
Rolito por
enésima vez puso su casa, en la que nos esperaba un arsenal de licor que
posteriormente se movilizó a la casa de Diego Rivera, donde nos juntamos con
más gente y bebimos hasta pasada las 7 am.
Como olvidarme de ese día si me dieron los "diablos azules" por
tomar vodka con agua de caño a falta de jugo de naranja.
Esa fue la última vez que vi a mi promoción legalmente. Los pequeños reencuentros
fueron paulatinos e íbamos diez o quince personas a tomar hasta morir y echar
de menos al resto.
Hasta anoche, que
Brian Malca puso
su casa para el
I REENCUENTRO DE
PROMOCIÓN "AMICI DE COURE". Cuarenta o cincuenta personas se
hicieron presentes. Si bien más de cien no fueron, con los que fueron ayer fue
suficiente como para recordar aquellos dichosos años por algunas horas.
Fue un gusto ver a Luis Enrique enamorado de la que ahora es la madre de su
hijo.
Fue un gusto ver a
Rolito más
enamorado que de costumbre.
Ver a la "
China Cecilia",
ya no tan bailarina como antes. Tal vez porque faltó
"Huevito" con el saco de su abuelo. Si, ese que llevó a
la fiesta de promoción y que hablando a cara pelada le quedaba tan mal.
Brian y su histeria cuando
Kike orinó
en la cochera argumentando que no aguantaba más las ganas.
A
Fito, el más pequeño de la
promoción, que una vez más apeló a las costumbres de bailar con las mujeres
trepado de algún muro.
A
Bilmer con el cuello como
siempre y para variar con el "Osito".
A
Eduardo Robles, que por cierto
se fue sin despedirse de mi.
A
Edwin Centti. Si, que bailó toda la noche con un ex amor.
Un gusto ver la borrachera de
Luis Siu.
Realmente impresentable, el compañero.
Un gusto ver a
Ale y
Kathy, según ellas ya distintas, pero
para mí siguen siendo igualitas.
En fin. Me hubiera gustado mencionarlos a todos, pero resulta imposible, más
aún sabiendo que yo no estaba tan sano que digamos.
Gracias, chicos.
Gracias por convocar a los mejores recuerdos de mi vida siquiera una
noche.
No sé si tendrán que pasar cuatro años más para volver a juntarnos, pero si
sé que nos juntemos o no, ustedes ya se volvieron inolvidables para mí.
Apago la luz.
Metafórico Intenso. El Autor - Renzo F.
"La foto la dejo de tarea para el corazón".