viernes, 21 de diciembre de 2012

RECUERDOS DE NAVIDAD: PARTE I

Cuando yo era un niño, en Navidad íbamos con mi hermano y mis padres un año a la casa de los abuelos paternos y otro al de los maternos.

En la casa de la abuela Margot -la mamá de mi papá- estaba el nacimiento más alucinante que ví de niño y que hasta hoy recuerdo. En la estructura de dicho nacimiento se veía todo el amor de la abuela por nosotros, todo el cuidado que le daba a sus adornos durante todo el año y todo el trabajo que le había costado armarlo.

Frente a ese nacimiento fueron mis primeras lecciones de oratoria, cuando por pedido de la abuela, cada uno de los nietos expresábamos nuestro sentir al niño Jesús y saludábamos su nacimiento llegada las doce para después abrir los regalos. En cuestión de regalos la abuela no se olvidaba de nadie: al igual que el los cumpleaños, nunca nadie se quedaba al menos sin un saludo telefónico.

Y es que lo tenía todo tan organizado: Los cumpleaños de la familia en una agenda y por Navidad un tierno y fraterno saludo con rpresente incluído.

Fueron Navidades más inolvidables que olvidables, que me hicieron sentir que tenía una hermosa familia a pesar de todo.

Nos juntábamos los cuatro hijos de papá: Mario, Fiorella, Félix y yo, que por cuestiones de ingratitud de mi padre, que hoy no pienso juzgar, nos veíamos cada dos meses.

El tío Dani y sus cosquillas, los primos, la seriedad del abuelo que yace en el albergue celestial acompañado casi siempre de una Coca Cola Ligth que le endulzaba los gestos. Todo, pero todo.

Hoy es distinto: El maldito alzheimer de la abuela y la partida inesperada del abuelo cambiaron todo. Ahora nos queremos, pero la Navidad ya no es como antes. Ya no siempre nos juntamos para recibir la medianoche y menos para hablar con la abuela sobre el niño Jesús, pues la enfermedad se llevó hasta su voz.

Papá, por cuestiones de amor o qué se yo, aumentó los nombres en su agenda devisitas en Nochebuena y tiene otras prioridades que tal vez habrían sido juzgables hace algunos años, pero hoy ya no por cuestión de madurez e independencia.

Fiore y Mario estarán en El Olivar, donde he sido cordialmente invitado y espero llegar en algún momento de la madrugada

Félix tal vez irá donde yo vaya, como casi siempre.

Me imagino que los tíos y los primos la pasarán en sus casas.

Yo la pasaré donde el corazón se sienta mejor.

¿Y el abuelo y la abuela?
El abuelo le mandará un beso desde el cielo a la abuela llegada la medianoche...
Y la abuela, en sus sueños, corresponderá al beso de su cholito qy lo complementará con alguna frase amor con esa voz que yo he olvidado y que en noches como esta me empeño en recordar sin lograrlo...

Metafórico Intenso. El Autor - Renzo F.



jueves, 6 de diciembre de 2012

MI EQUIPO DE BARRIO: PARTE XIII - CAPÍTULO FINAL

Casi diez años después del inicio logramos el trofeo que nos faltaba y demostramos que los subtítulos no quedan bien en casa de Coco, donde siempre esperaron la copa del campeón y hoy la tienen.

Tenía pendiente esta entrada, tenía pendiente el final.
Es que sí, este es el final. No sé si el final de la historia, pero si tal vez mi final en ella.
El tiempo no es el mismo y los sueños son distintos e incluyen distancia en kilómetros.

Comenzemos entonces con el que podría ser el capítulo final...

Ahi estaban algunos de los fundadores de esto: Giuseppi, Coco y Javo en cancha. Los dos primeros, artífices de las primeras camisetas que fueron dibujadas en un papel arrugado. Fueron las más feas de la historia, pero las de mayor significado por cuestiones de memoria.

Ahí estaban también los demás: Loba, Javier Bardellini, Diego, Miguel, Jóse, Yandir, Yordy, Mingo, Daniel Vera y el gran Jesús Palacios, quien a pesar de no estar en la nómina por un tema de reglamento, nos acompañó y se ha ganado un lugar en este recuerdo.

En tribuna estaban -como siempre- Fiorella y Leo, a quienes el equipo unió en un comienzo gracias a la amistad, y hoy esa unión  tiene final feliz.

Estaba la mamá de Miguel, saludándome de una de las formas más gentiles que he visto en mi vida.

Estaban los padres de Giuseppi, fiel a su estilo de acompañar a su hijo y si no está él, acompañar al equipo simplemente.

También vi a Pedro, a su esposa e hija. Al verlos recordé cuando en un campeonato pasado el partido terminó en gresca y el limó los puños y ella las uñas en la cara de un rival para cobrar venganza por un codazo a Giuseppi.

 Estuvieron Kimberly, Otilia, como en los viejos tiempos, y Doña Eda, la precursora de nuestro capitán y fundador principal: Coco.

El infaltable Cholo Marrú.
 -Cholo descuida, aún recuerdo cuando salía en short los fines de semana y te pedía un par de soles prestados, o mejor dicho, regalados. Jajaja.


Vi varias caras desconocidas -lo admito- que me gustaron ver, pero que hubiera preferido intercambiarlas por los que ya no están. Llámese Ítalo por la banda izquiera o la mamá de Loba en la primera grada, ambos hoy en tribuna celestial.

Hubiera preferido ver también a la mamá de Javo y preguntarle de una vez por todas cómo logró que su hijo tenga las manos en los pies.

 Hubiera preferido ver a Chenta, que debe estar ya en la selección nacional, pero de fullvaso.

Hubiera sido lindo ver a Alonso, quien se dedicó a estudiar cine o a Franco, que según entendí sigue por los cruceros.

Que memorable hubiera sido ver a Roger o a Rafo, quien es padre desde hace algunos meses al igual que Victor, que lo es hace ya algunos años. O a Juanito, quien debe andar contento porque su equipo, el Granada, ya juega la primera división española.

Aquella noche llegué borracho al Coliseo de La Punta. Había tomado de más, pero eso no me impidió dar la arenga post partido, ni gritar unos cuantos goles a todo pulmón. Esa noche toda la tribuna se rió de mí, de mis payasadas, pero sé también todos comprendieron que el momento era digno de celebrar y a mí, como a cualquiera le puede pasar, se me pasaron las copas.

Esta historia se lleva tal vez los mejores recuerdos de mi infancia y adolescencia.
Se lleva mi primera borrachera, mis primeras lecciones de fumador cuando "golpeaba" el cigarrillo con los puños.

Se lleva también las corbatas, sacos y pantalones que conseguíamos para que nadie falte en los quinceañeros, la red organizada de falsificación de pases y la especialidad de Rafo y Trakina: el sanguchito a la quinceañera.

Se van también las batallas del Regatas, el incidente de la fiesta en el Gimnasio Vasco, la primera cholo cueva en la cuadra 9 de Grau y los viajes al sur.

Despido también a los arcos del Malecón Pardo -que eran una invitación clara al padecimiento de tétano- el olor a orín de la rampa, las cremoladas del SiCotito y todos nuestros nombres sobre la banca grabados con plumón indeleble.

Esta historia se lleva las reuniones en el cuadrado de la casa de Koki, las banquitas del parque cuando la plata no alcanzaba para alquilar la cancha del coliseo, las guerras de carnavales, los juegos de policías y ladrones y muchísimo más.

Continuaría con esto, pero a nadie le gusta llorar en el final.
Todos merecemos guardar nuestros mejores recuerdos con la cara limpia y con una sonrisa perpetua.

Yo no sé si el próximo campeonato resista sin verlos, resista sin gritar los goles o aguante sin firmar las planillas. Pero si sé que ustedes ya se ganaron mi corazón, ya se ganaron mi memoria y ya ganamos lo que buscamos durante una década: ser campeones de la Copa La Punta.

Metafórico Intenso. El Autor - Renzo F.




domingo, 25 de noviembre de 2012

5 y 35: LOS VEINTIUNO DEL AUTOR


25 de noviembre de 1991, cinco y treinta y cinco de la tarde, en la desaparecida Clínica Italiana -en honor a mi apellido-, tengo entendido que con el pediatra que trajo a más de un Figallo al mundo es que nació el segundo hijo de Rocío Arbaiza y el cuarto y último -según sondeos- de Mario Figallo. (Es broma, viejo. Lo sabes).

Desde ahi vivo agradecido porque la vida me dio una escena especial para el crecimiento como es La Punta...
Desde ahí ando contento, por la numerosa familia: mis tíos y primos Carreras, que sin qué yo lleve el apellido por cuestiones de inscripción me trataron cómo uno más.
Ando contento de ser Figallo, último producto de Mario, mi padre, a quien le dediqué innumerables entradas en este blog.
Ando contento de ser hermano de Félix, de la misma manera como lo soy de Fiorella, Mario Nicole y Alejandro.
Y es que mi familia -siempre lo dije- es tal vez algo disfuncional, algo parecida al título de la película "Los tuyos, los míos y los nuestros", pero al fin y al cabo, al igual que todo,perfecta.

Mi familia es perfecta porque...
Porque si no hubiera sido por las lecciones de mamá, tal vez estaría dedicándole mi vida a los números, en vez de invertir mi tiempo narrando experiencias.
Porque si no hubiera sido la más grande y última apuesta de papá, tal vez le hubiera dedicado mi vida a la calle más de lo debido.
Porque si no hubiera tenido a mi tía Claudia, la engreidora de mis destierros, hubiera dormido en la calle más veces de las que suelo contar.
Porque si no hubiera tenido a Carmen y Raquel, tal vez hubiera muerto de la pena.
Porque los ojos de Margarita son tan perfectos como mi familia. 
Porque si no hubiera tenido a Quito como tío, no hubiera sentido lo que se siente cuando tu tío es al mismo tiempo tu padre, tu hermano y sobretodo tu amigo.
Porque si no hubiera sido por Félix, tal vez hubiera crecido en un cuarto solo en los últimos veintiún años, pero no hubiera tenido el compañero que gané con él desde mis inicios.
Porque si no hubiera sido por Fiorella y por Nicole, no sabría que a las mujeres se le repetan, uno de los motivos, porque uno tiene hermanas.
Porque si no hubiera sido por Marito, no recordaría tan bellas visitas bimensuales en las que papá nos programaba a los cuatro hijos en El Olivar.

Mis amigos son perfectos...
Porque si no hubiera sido por Carlos Tello, no hubiera aprendido a ordenar mis ideas ni a transmitir mis pensamientos de una forma alturada.
Porque si no hubiera sido por Johanna Gutiérrez, nunca habría tenido una amiga varios años mayor que yo, pero adoctrinadora de mis propios pensamientos.
Porque si no hubiera sido por Jorge Gonzáles, nunca hubiera vivido mi historia favorita: la de mi equipo de barrio.
Porque si no hubiera sido por Nazareth Távara no me hubiera sentido tan patán una vez por semana.
Porque si no hubiera sido por Julio César Ñiquen, no hubiera sentido que hay gente que me estima a pesar de las distancias. 
Porque si no hubiera sido por Luis Ascama no tendría un amigo adventista y menos al mejor editor del planeta tierra.
Porque si no hubiera sido por Gim Grimaldo Pino Alarcón -no podía evitarlo, jeje- no me la hubiera creído ni tomado tan en serio esto de hacer un diario joven.
Porque si no hubiera sido por Lenin Castillo sería más intolerante a responder preguntas a las dos de las madrugada.
Porque si no hubiera sido por Luis Retuerto, no recibiría unas visitas sorpresivas los domingos en La Punta.
Porque si no hubiera sido por Jaime Urbina, habría perdido mi tiempo en las esquinas en lugar de hablar de temas de interés en tiempos de mi independencia.
Porque si no hubiera sido por Marvin Huarac no tendría con quién debatir sobre todo, siempre llegando a la misma conclusión de que es un imbécil, pero que lo quiero más que a muchos.
Porque si no hubiera sido por Fernando García, tal vez nunca hubiera creído que existe alguien más gracioso que yo cuando se trata de hacerlas reír.
Porque si no hubiera sido por Jaime Alvarado no existiría mi primer incursión política: Avanza Bausate.
Porque si no hubiera sido por Franco Gómez también hubiera dormido varias veces más en la calle. 
Porque si no hubiera sido por Carlos Arrieta, el hígado no extrañaría esos rones de viernes.
Por que si no hubiera sido por Enrique y Gianfranco Arce, tal vez nunca hubiera tenido esos amigos de infancia que hoy extraño tanto.
Y hay más de mil razones y personas, pero las líneas no me alcanzan...

Mis amores fueron perfectos...
Porque si bien no pondré ningún nombre, creo que me hicieron un poco menos insensible y me nutrieron de cursilería y romanticismos, incluso a veces en tiempos de cólera.

Mis experiencias fueron perfectas...
Porque sino no recordaría hasta ahora los barquitos de tecnopor de papá.
No recordaría los domingos de pan con palta, los sábados de super nintento y los lunes de colegio.
Porque si no fuera por Lucy y Esther, tal vez nunca hubiera dicho esa frase tan linda como es decir "esa mujer me crió".
Porque si no hubiera sido por los estadios donde jugaba Municipal, nunca hubiera descubierto el verdadero amor.
Porque si no hubiera sido por los likes la tía que yo siento prima, Melissa Carreras, tal vez no hubiera seguido escribiendo y compartiendo estas cosas. 
Y porque si no creyera que mis experiencias fueron perfectas, no los tendría más de un año contándoles la experiencia del autor...

Gracias a las personas que me saludaron hoy por mis veintiún años. Cada uno de ustedes goza de un espacio en mi corazón. 

Metafórico Intenso. El Autor 
Renzo Enrique Figallo Arbaiza
25/11/1991 - Hasta que Dios me lo permita.




jueves, 15 de noviembre de 2012

DIOS NO ES DEL MUNI

- En el asilo Canevaro hoy dejaron la puerta abierta y hasta nos dieron las llaves para regresar de madrugada, bromeaban unos ancianos en la tribuna antes el partido de Municipal frente a Alianza Cristiana de Iquitos, válido por la Etapa Nacional de la Copa Perú 2012.

Tal vez bromeaba pensando en que Dios se pondría al fín la camiseta del Muni y nos daría la mano para remontar un 2 - 0 en el partido de ida en Iquitos.

La Banda del Basurero hacía lo propio, desatando la fiesta media hora antes de que inicie el juego. Alentando como siempre y como nunca al mismo tiempo, con caras arrugadas y caras nuevas, con sueños cercanos al nicho y sueños cercanos al masoquismo de seguir alentando pase lo que pase.

Ahí estaba Felix Paz y sus Locos de Siempre, haciendo una cobertura notable como cada partido de la franja.
Ahi estaba Lalo Maradona, contando las aventuras por la selva.
Estaba el Chino Ataque, algo angustiado, pero confiado al fín y al cabo.
José Giacomotti y su mirada ida por momentos, El Chino Percy y su aliento incansable que lo convierte en fanático en cada estadio.
Estaba El Chorri, batuteando al principio, desahuevando a la gente antes del partido, incitando al aliento e insultando una y otra vez a los jugadores del equipo visitante mientras hacían el calentamiento.

Muni salió al campo a matar, como siempre, pero a sufrir, como siempre también.
Los selváticos se adelantaron en el marcador y prolongaron la agonía de los asistentes.
Luego, Municipal falló frente al arco innumerables veces, pero logró hacer tres goles, quedando como resultado final 3 - 1.

Se quedó a un gol de la ansiada clasificación, a un grito de la felicidad y a un año más de cumplir el objetivo: volver a la primera división.

La unión del equipo se notó de principio a fin. Lo dejaron todo y más. Hasta las lágrimas se acabaron.
Pero bueno, esto es fútbol, lamentablemente.
Esto es futbol y siempre sufre el que no merece sufrir, siempre muere el que no debe morir.

Al principio, con la cabeza caliente me sentí mal, pero después, ya con la cabeza fría se me vino abajo el mundo.

Un año sin verte querida franja y un año más buscando el retorno.
Si bien siempre dije que te seguiría asi juegues en la pista y lo reafirmo, eso no implica lo pésimo que me siento hoy, el vacío que en algún momento llenaste y el sin sabor de esta injusta derrota.

Tal vez muchos de los viejos que bromeaban con lo del Asilo Canevaro, el próximo año ya habrán pasado a mejor vida y habrán llevado nuestras peticiones a tribuna celestial, donde parece que necesitan más abogados de esta causa, ya que Dios ayer me demostró que al menos del Muni no es.

Y es que si fuera del Muni no nos daría la felicidad por cucharaditas.
Y es que si fuera del Muni no nos llevaría a la gloria para luego expulsarno de ella.

El próximo año te seguiré nuevamente, y prometo que lo haré más que este año.
Yo no sé si volveremos, Muni, pero si sé que lucharemos, y como mierda, Muni, como mierda. 

Metafórico Intenso. El Autor - Renzo F. 





sábado, 27 de octubre de 2012

OCTUBRE 27: Y DESDE ESE MOMENTO SE HIZO MÁS DIFÍCIL LLORAR

Debo admitir que escribirle a mi abuela Raquel me sigue pareciendo complicado.
Y es que no es fácil querer tanto a alguien que ya no está.
Y es que no es fácil sentir tan abuela a la que fue tu bisabuela.

Consentidora como ella sola. Nadie, pero nadie podía gritarnos en su delante por más mala crianza que se cometiera. - Ya comprendo como muchas veces nos aprovechamos con los primos para jalarle la almohada al tío Luiggi mientras dormía. ¿Valientes no?-.

Consejera también, aunque bastante conservadora. Recuerdo cuando llegaron mis primeras dolencias de amor, o mejor dicho desamor. Trataba de hacerme pensar igual que ella y como siempre me negaba, se le hizo costumbre sugererirme siempre lo mismo:
- Visita a un cura, decía como si uno fuera un fenómeno.

Entretenida, sí. Es que me hizo adicto a las telenovelas mexicanas.
La Usurpadora, Abrázame muy fuerte, Entre el Amor y el Odio, todas las de Thalía y así sucesivamente.
Siempre en el sofá verde, después de almuerzo, de dos a cinco y media, hasta que comenzaba "El Chavo del Ocho" y ella prefería su caminata diaria, bastón en mano, con previa escala en la Iglesia.

Las monedas de cinco soles. Recuerdo hasta ahora que mi principal virtud para pedir propinas de niño era la insistencia. Era capaz de insistir durante horas por una que otra moneda, hasta que la abuela Raquel cayera redondita encantada por mis besos post propina.

No hubo cumpleaños que no se celebrara en la casa de la cuadra dos de Medina en La Punta, Callao.
Las riendas de la unión familiar las llevaba ella. Todos, pero absolutamente todos acudían cuando ella así lo quería.

Los más triste fue cuando murió Carmen, su hija, mi abuela y al mismo tiempo mi madre.
Tratabas de ser fuerte o al menos más fuerte que yo.
No olvido cuando me dijiste que a partir de ese momento tú serías mi abuela.
Y así fue Raquelita, fuiste mi abuela, mi amiga y por orden tuya el día no podía terminar sin que pasara a verte siquiera cinco minutos.

Bueno, pasar a verte cuando vivía con papá en la cuatro de Saenz Peña, cruzando el parque.
Porque con el tiempo me mudé a tu casa. Bueno, en realidad me mudaste porque no tenía a donde ir.
Con papá en Arequipa, mamá en Surco y mis sueños en La Punta, no podía irme y menos me dejarías ir.

Esos fueron los últimos años, los que recuerdo con mayor claridad y que hasta hoy me roban sonrisas.
La tía Claudia me despertaba para ir al colegio y cuando yo salía de la ducha tú ya estabas despierta también por si se me ofrecía algo.

Y una noche, te fuiste.
Fue inesperado, como con la abuela Carmen.
Tengo la imagen grabada de la ambulancia en la que subí para llevarte a la San Gabriel.
Rezé todo lo equivalente a la noches que no había rezado.  Pero no fue suficiente.

No fue suficiente como para que te dieran una prórroga y vieras cumplir algunos sueños más que me hubieran gustado compartir contigo.

Desde entónces todo es diferente
Mi vida ha cambiado, el contexto también.
Estoy a kilómetros de tu casa de la cuadra dos de Medina.
A kilómetros del sofá verde.
A kilómetros de la mesa servida para el almuerzo.

Pero muy cerca a tu mano arrugada que esa noche apretó la mía y me dijo algo que lo he tenido siempre presente.

- No llores, hijito. No llores. 

Y desde ese momento se hizo más difícil llorar.

Feliz cumpleaños, abuela Raquel. Te amo con todas mis fuerzas. 

Metafórico Intenso. El Autor - Renzo F. 

La abuela Raquel, la abuela Carmen y mis tíos Roberto, Carlos, Luiggi y Coco. Imborrables momentos.











miércoles, 19 de septiembre de 2012

MARGARITA

Estaba en clase de inglés del otro lado de la ciudad cuando recordé que era el cumpleaños de Margarita.
Apelé a mi clásica habilidad para distraerme, saque mi blackberry, y comencé a escribir todo lo que le diría si la tuviese al frente.
Aquí te lo dejo, reina...

No sé si me escuchas...
No sé si tienes la necesidad de algo decir...
Solo sé que eres una protagonista más en mis luchas....
Solo sé que lo que más pido es que sigas aquí...

Margarita es la madre de mi padre, es mi abuela.

Su herramienta principal es la sonrisa y es imposible no devolverle una cuando ella te la comparte.

Margarita tiene arrugas producto de su edad, pero sus manos son más suaves que las de cualquier jovencita que me haya robado el corazón en el pasado. 

Su pelo blanco es la evidencia de  los años que pasaron sobre ella y el brillo sobre sus ojos agua marina son un claro ejemplo que por mas que  pase el tiempo, la felicidad puede volverse cosa de todos los dias.

Y es que me consta que Margarita es feliz a cada instante, pues a pesar de convivir con ese maldito alzheimer que le arrebató el habla desde hace mucho, la habilidad y nobleza en sus gestos me hacen saber cuando está bien y cuando no tan bien. Y es que Margarita nunca esta mal, solo tiene algunas complicaciones propias de su edad, pero que al fin y al cabo vence con su herramienta antes mencionada: la sonrisa.

Sabes, Margarita, hace algún tiempo no escribo en mi blog, pero hoy merecía recordarte a la distancia.
Distancia porque las obligaciones me han negado la posibilidad de verte, más no de pensarte.

No te alcanzarían los dedos para contar cuantas veces he tratado de recordar tu voz sin éxito alguno, pues la memoria a mi también me ha comenzado a fallar hace mucho.

Perdóname, mi reina, por las veces que no exigí verte cuando era niño.
Perdóname, mi reina, por no haberte demostrado antes toda la ternura que tuve para tí desde siempre
Perdóname, mi reina, por las navidades de ausencia y por periodicidad de mi presencia.

La vida me quedará corta para demostrarte lo agradecido que estoy y el amor que te tengo. Y es que en tu vientre creció el motivo más grande que tengo para seguir.

Sé que nunca mas podrás leer esto porque el alzheimer te hizo olvidar eso también, pero concluyo tranquilo porque sé que por más mala que sea la jugada que te haya pasado la memoria, desde hace algún tiempo hasta ahora ya comenzaste a saber lo mucho que te quiero.

Te adoro, abuelita hermosa.  Felices ochenta y siete.

Metafórico Intenso. El Autor - Renzo F.

Escrito el 19/09/12








sábado, 25 de agosto de 2012

HOY TUVE GANAS DE ESCRIBIR...

Hoy me acuesto tranquilo, con una sonrisa que no tengo ganas de borrar y con una felicidad temporal que tiene varios motivos, pero al mismo tiempo es difícil de describir.

Y es que hace unos segundos recordé las cosas que pasaron últimamente y sentí ganas de escribir, esas ganas que si bien ya no tengo tres veces por semana como antes, me traen aqui a escribir cuando la conciencia lo solicita y sobretodo cuando el alma se siente libre.

Y aqui comienza...

Cada vez más cerca del sueño mío y de los míos. De los míos que siguen siendo míos y de los míos que ya no son míos sino del aire que preside Dios.
Si, cada vez más cerca del día de mi graduación, anhelando como siempre cumplir con ese juramento a Carmen, mi abuela, a quien le prometí licenciarme en periodismo hace más de una década y esta noche hago hincapié a esa promesa sintiendo más fuerte que nunca que más que una promesa es un compromiso conmigo mismo.

Contento, porque Quito ya es residente estadounidense y pronto lo tendremos nuevamente en Lima para revivir las amanecidas en el patio de la casa de la bisabuela Raquel hablando sobre fútbol, política, historia y anécdotas. No continúo porque debo guardar las lágrimas para el día del reencuentro.

Feliz, porque mi madre ha vuelto a ser la persona que más extrañé en los últimos años. Paciente, más tolerante, más comprensiva y sobretodo más de casa que de los encuentros de la que en unos días será su ex centro de trabajo.

Contento también por papá, porque sé que sigue disfrutando de la vida al máximo con cincuenta y cuatro noviembres en su haber. Siento que papá le dijo adiós a las depresiones, y hoy ha vuelto con el traje de mi super héroe favorito, ese que solamente puede ser él y nadie más.

Feliz por Félix, porque se que entre todos los libros de éxito que lee hay mil ideas en su cabeza que pueden hacer que nadie apueste por él, pero yo si.

Contento por la tía Claudia, porque la siento como antes, porque me sigue encantando pasar tiempo con ella y porque ya come más a la hora del almuerzo.

Feliz por mi hermana Fiorella y por mi hermano Mario, por qué si bien la ingratitud me ha llevado a saber poco de ellos, el corazón intuye que están bien y sobretodo felices.

Contento por Nicole, porque cada día es más señorita y me siento obligado a prepararla para la vida y sobretodo para que nade tranquila en un mar lleno de tiburones. A Alejandro, mi hermano menor, también. Porque sé que si bien por cuestiones de rutina no coincidimos despiertos hace cinco días, sé que sigue siendo el principal orgullo de mi mamá en la escuela y sigo soñando con que su pierna zurda nos puede dar millones a largo plazo.


Feliz en lo académico, en lo amical.
¿En lo sentimental? Jajaja, solo y eso también me hace feliz.

Contento esta noche, porque no hay mejor satisfacción que sentir que estás haciendo las cosas bien.
Feliz esta noche, porque a pesar de las caídas, las tendidas de mano, las ganancias, las pérdidas, los que llegaron y los que ya no están, sigo siendo el rey.

Hasta que la vida, Dios, las ganas, el corazón y la conciencia lo permitan. Permiso. 

Metafórico Intenso. El Autor - Renzo F.